Cohorte de Formación para Iglesias en Casa

¿Quieres abrir una iglesia en casa?

Si Dios ha puesto en tu corazón el deseo de hacer discípulos, formar comunidad y explorar una expresión más simple y bíblica de la iglesia, este cohorte fue diseñado para ti.

Durante siete semanas recorreremos juntos los fundamentos bíblicos, prácticos y pastorales necesarios para plantar y liderar una iglesia en casa saludable.

No se trata simplemente de aprender un modelo. Nuestro objetivo es ayudarte a desarrollar una visión clara de la iglesia como una familia de discípulos que hacen discípulos, viven en comunidad y participan en la misión de Dios.

¿Qué es un cohorte?

Un cohorte es un espacio de formación, conversación y acompañamiento.

Cada participante recibe acceso al material de estudio y a las sesiones en vivo donde profundizamos en los contenidos, respondemos preguntas y compartimos experiencias reales de plantación y liderazgo.

El proceso está diseñado para pastores, líderes, misioneros y creyentes que desean explorar o fortalecer una expresión de iglesia centrada en el discipulado, la vida compartida y la multiplicación.

Cómo funciona

El cohorte consiste en 7 sesiones grupales con un grupo reducido de 10 a 20 participantes.

Nos reunimos una vez por semana por Zoom durante 90 minutos.

Para cada sesión, los participantes reciben:

  • Un video explicativo

  • Una guía PDF de preparación

  • Preguntas para reflexión personal

  • Una conversación grupal en vivo

  • Espacio para preguntas, diálogo y acompañamiento

El objetivo no es solo recibir información, sino procesar la visión, conversar desde la experiencia de cada participante y discernir pasos concretos para vivir o plantar una iglesia en casa de manera saludable.

  • No. El cohorte está diseñado tanto para personas que ya están liderando una iglesia en casa como para aquellas que apenas están explorando esta posibilidad. Muchos participantes llegan con preguntas, curiosidad o un deseo de entender mejor el modelo antes de dar cualquier paso.

  • Sí. De hecho, lo recomendamos. La plantación y el liderazgo de una iglesia en casa suelen involucrar a toda la familia, por lo que creemos que es valioso que ambos reciban la misma formación y compartan el proceso juntos.

  • Ninguno. Algunos participantes son pastores o líderes con años de experiencia, mientras que otros simplemente tienen un corazón para hacer discípulos y abrir su hogar. El cohorte está diseñado para servir a ambos perfiles.

  • Dependiendo del cohorte, algunas sesiones pueden quedar disponibles para repaso. Sin embargo, el mayor valor del proceso está en la participación en vivo, las conversaciones y la interacción con otros participantes.

  • No. Nuestro objetivo no es otorgar certificaciones, sino equipar personas. Creemos que el llamado, el carácter, el discipulado y la comunidad son más importantes que cualquier credencial formal. El cohorte proporciona herramientas, fundamentos y acompañamiento para quienes desean servir y liderar de manera saludable.

  • No existe una matrícula obligatoria. Este ministerio es sostenido por la generosidad de personas e iglesias que creen en la formación de discípulos y la plantación de nuevas comunidades. Invitamos a cada participante a orar y considerar una ofrenda voluntaria según sus posibilidades y el valor recibido durante el proceso.

Currículo del Cohorte

  • Sesión 1 — La visión

    La iglesia no es un evento al que asistes, es una comunidad a la que perteneces. En esta sesión exploramos la visión de una iglesia entendida como familia espiritual, cuerpo vivo y comunidad de discípulos. No buscamos reuniones diferentes, sino discípulos diferentes: personas que siguen a Jesús en lo cotidiano, participan activamente y viven la fe como una vida compartida.

  • Sesión 2 — Fundamentos bíblicos

    Las iglesias en casa no nacen como una idea moderna ni como una alternativa creativa. En esta sesión miramos el Nuevo Testamento para entender la naturaleza bíblica de la iglesia como pueblo, familia, cuerpo, templo espiritual y comunidad enviada. La pregunta principal no es si este modelo funciona, sino si es fiel a lo que vemos en la Escritura.

  • Sesión 3 — Prácticas simples y reproducibles

    Una iglesia en casa no se define solo por reunirse en una casa, sino por vivir prácticas que forman discípulos en la vida real. En esta sesión hablamos de ritmos como la vida compartida, la Palabra, la oración, la edificación mutua, la Santa Cena, el discipulado intencional y la misión cotidiana. La simplicidad no es falta de profundidad; es lo que permite que todos participen y que la vida de Jesús se multiplique.

  • Sesión 4 — Discipulado como centro

    La iglesia no se construye alrededor de reuniones, sino alrededor del discipulado. En esta sesión exploramos qué significa seguir a Jesús y ayudar a otros a hacer lo mismo. El discipulado no es un programa dentro de la iglesia, es la esencia de la iglesia. Ocurre en relaciones reales, en la vida compartida y en procesos intencionales que forman personas capaces de reproducir lo que han recibido.

  • Sesión 5 — Estructura y autoridad bíblica

    La simplicidad no significa ausencia de estructura. En esta sesión estudiamos cómo vivir orden, cuidado pastoral, liderazgo plural, autoridad bíblica y responsabilidad espiritual sin caer en control ni institucionalismo pesado. La autoridad no existe para dominar, sino para servir, formar, proteger y cuidar la vida de la comunidad bajo el señorío de Cristo.

  • Sesión 6 — Formación de líderes

    El liderazgo en la iglesia no se define primero por talento, carisma o conocimiento, sino por carácter formado en Jesús. En esta sesión hablamos de cómo reconocer, formar y acompañar líderes saludables. El liderazgo no se impone, emerge del discipulado y se sostiene en una vida coherente, fiel y relacional. No buscamos personas impresionantes, sino personas fieles.

  • Sesión 7 — Misión, multiplicación y generosidad

    La iglesia no existe para sí misma, existe para aquellos que aún no están. En esta sesión cerramos el proceso hablando de misión cotidiana, hospitalidad, envío, multiplicación de nuevas comunidades y generosidad. No medimos el éxito por cuántos se quedan, sino por cuántos son formados y enviados. La generosidad no es una obligación, es una respuesta al evangelio y una manera concreta de participar en la misión de Dios.

Una formación sostenida por generosidad

Creemos que el evangelio avanza a través de discípulos equipados, líderes saludables e iglesias que se multiplican.

Por esa razón no establecemos una matrícula obligatoria para participar en este cohorte.

En lugar de cobrar una tarifa fija, invitamos a cada participante a orar y considerar una ofrenda voluntaria que refleje tanto el valor recibido como su deseo de apoyar la formación de futuros líderes y la plantación de nuevas iglesias en casa.

Muchos participantes deciden contribuir durante el proceso, otros lo hacen antes de iniciar. Queremos que cada persona participe según sus posibilidades y convicciones delante de Dios.

Nadie será excluido por limitaciones económicas.

Tu generosidad nos permite desarrollar nuevos recursos, acompañar plantadores, formar líderes y servir a comunidades que están explorando una expresión más simple, bíblica y misional de la iglesia.

Si decides participar, te animamos a hacerlo con gratitud, generosidad y un deseo genuino de invertir en lo que Dios está haciendo a través de este ministerio.

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